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La deuda del Festival de Mérida baja un 69% en siete años y queda en 1,4 millones

El Festival de Mérida vuelve a presentar grandes números. Los datos de la recién terminada edición, la 64ª, vuelven a superar los mejores registros históricos. Más espectadores en todos sus escenarios; por encima de los 100.000 espectadores, por primera vez, en las 43 representaciones en el Teatro Romano, y unos ingresos de 2,2 millones en taquilla, casi un 6% más que la edición anterior. Jesús Cimarro, director del Festival, se mostró ayer muy satisfecho «por la entusiasta respuesta del público». Cimarro cumplirá siete años el próximo 2019 como gestor de esta cita, una de las más importantes de España que pasó por un periodo crítico entre finales de 2011 y principios de 2012.

Cimarro, dueño de la productora teatral Pentación, fue designado como nuevo director del Festival de Mérida en marzo de 2012. Desde entonces y hasta ahora la deuda del certamen se ha reducido drásticamente. Hace siete años se cuantificó en 4,5 millones. Se pidió un crédito de 3 millones para pagarla, con los correspondientes intereses, en un plazo máximo de diez años.

Tras los resultados contables de esta última edición, la deuda ha quedado reducida a 1,4 millones, un 69% menos que al inicio del nuevo equipo gestor del Festival emeritense. En 2022, esa deuda quedará reducida a cero.

Los ingresos por taquilla en esta edición alcanzan los 2,2 millones, un 6% más que la anterior

El incremento constante, edición tras edición, de espectadores y, por tanto, de los ingresos generados en taquilla, explica en buena medida esa drástica reducción del pasivo. La Junta ha venido destinando gran parte del llamado superávit de taquilla a enjugar esa deuda. Por superávit se entiende la diferencia entre lo presupuestado por ingresos y lo recaudado finalmente, siempre mayor en este último caso en los últimos años.

El balance de la 64ª edición, esbozado ayer, presenta un total de 175.577 asistentes en todas las actividades organizadas por el Festival, un 4,2% más que el año pasado. En casi dos meses, del 29 de junio al 26 de agosto, se han desarrollado funciones en Mérida, Medellín, Regina y Cáparra, más una función encuadrada en el marco de los Juegos del Mediterráneo desarrollados este año en Tarragona.

Impacto en los medios

De ese dato global de espectadores se extraen varias cifras que particularmente apuntalan la magnífica respuesta del público a la programación del Festival. Uno, que se ha colgado 23 veces el cartel de no hay billetes, doce de ellas en el escenario principal, en el Teatro Romano. El otro gran apunte se ciñe a ese monumento, con capacidad para albergar a 3.100 espectadores.

Por primera vez se ha superado la barrera de los 100.000 espectadores que han pasado por el Teatro para ver las nueve obras programadas. En concreto, han sido 104.400 personas, 6.107 más (6,21%) que los que pasaron la edición pasada. La media este año de asistencia ha sido allí de casi 2.500 personas.

Mientras, en el Teatro Romano de Medellín se han contabilizado a 2.805 espectadores y en el de Regina, 900. Por el yacimiento de Cáparra han pasado 2.607 personas.

Más publico ha acarreado más ingresos. El director del Festival indicó que como ingresos previstos por taquilla estaban fijados 1,5 millones pero al alcanzar los 2.215.132,11 euros, se han recibido 700.000 euros más de los previstos. Es lo que el Festival califica como superávit. Esos 2,2 millones suponen un 5,98% más que los ingresos de la edición pasada.

Otro aspecto relevante es la repercusión mediática del Festival, con un total de 4.760 noticias. El valor económico de esta repercusión mediática es de 45,3 millones de euros, especificó Cimarro. Ese es el valor, contabilizado por dos empresas especializadas en el sector audiovisual, que hubieran supuesto inserciones publicitarias en lugar de información.

El impacto económico global del Festival, evidentemente, es mucho mayor, tanto en Mérida como en general en Extremadura, por los beneficios que acarrea. «Eso es incalculable pero es una cifra altísma», confirmó Jesús Cimarro.

El presidente de la Junta, Guillermo Fernández Vara, incidió en esa valoración y valoró el trabajo del equipo de Cimarro. Ahora «el problema» es el del listón, dijo. «Cada vez está más alto y el reto es superarlo», sentenció el presidente extremeño tras una comparecencia conjunta en la que también estuvieron la consejera de Cultura e Igualdad, Leire Iglesias, y el alcalde de Mérida, Antonio Rodríguez Osuna.

Cimarro concluye en 2019 su contrato como gestor del Festival de Mérida. Será entonces el director con una etapa más larga al frente de esta cita. Aseguró que está muy ilusionado por la próxima edición, que ya la tiene perfilada. Sobre si desea continuar a partir de 2020 subrayó que eso lo verá después de la 65ª edición.

Fuente: www.hoy.es
Fotografía: www.abc.es

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